Cae fuerte el sol esta tarde. O esta mañana, ya perdida la noción del tiempo.
Quiero irme, escapar de la cueva atravesada de maderos, de plantas ciegas.
Era ya noche cerrada, o madrugada, cuando me atenazaban los muslos firmes.
Temblaba hasta la raíz del pelo aquella imitación burda de princesa olvidada.
Temblaba mientas este guerrero de miserias tosía, gruñía y jadeaba.
Siempre
quiero irme. Siempre, porque no hay más continuidad que un suspiro, aún no sé si
de placer o de hastío.
Manuel V. Segarra 2012
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jueves, 10 de mayo de 2012
Presente
Viajo en el tiempo.
Viajo sentado a la sombra de este aligustre que no lo es en realidad. Alarga el Sol las sombras a media tarde y vuelven a mi cabeza aquellos días de salsa china que se han convertido en bilis.
Estoy viendo tu imagen desdibujada y ahora me parece hasta deforme, con todas las deformidades del engaño.
Y, justo ahora, pasas por mi lado y me rio en silencio. Porque el recuerdo se ha encenagado tanto que hasta aquí sube el hedor del vómito.
No te odio, no. Ni siquiera eso.
Manuel V. Segarra
Viajo sentado a la sombra de este aligustre que no lo es en realidad. Alarga el Sol las sombras a media tarde y vuelven a mi cabeza aquellos días de salsa china que se han convertido en bilis.
Estoy viendo tu imagen desdibujada y ahora me parece hasta deforme, con todas las deformidades del engaño.
Y, justo ahora, pasas por mi lado y me rio en silencio. Porque el recuerdo se ha encenagado tanto que hasta aquí sube el hedor del vómito.
No te odio, no. Ni siquiera eso.
Manuel V. Segarra
martes, 14 de diciembre de 2010
El tercer anillo

Avanza el día fuerte de calor. Calor fuerte y espeso que quema hasta las buenas intenciones.
¿Y qué más da? “Las buenas intenciones son la madre de las decepciones”, dicen. Y es verdad.
Hace este agosto calor fuerte y me acuerdo de todas las buenas intenciones convertidas en humo. Las mías, por supuesto. Las otras… ¡Bah! Importan ya lo mismo que ese humo que expulso con cada bocanada. Es que fumo mucho. Quizá por eso tantas buenas intenciones se han convertido en humo.
Avanza el día fuerte de calor y aprieto el puño con fuerza. En el interior guardo un tesoro.
Ayer fue jornada de decepción, pero hoy lo es de alegría. Recupero las intenciones, las buenas y las malas.
viernes, 30 de julio de 2010
Ella dice que es aburrida

Areté bebe su infusión a sorbos pequeños y escucha. Sabe escuchar mucho y bien. A veces asiente con gestos y a veces, pocas, pregunta. Tiene siempre, o tenía, un aire distante que de lejos la hacer parecer fría y tajante. Una reina.
Llega la tarde, otra, entre sorbos de infusión y de café bien negro y bien caliente. Hace calor aunque, de vez en cuando, la brisa alegra las ramas de las palmeras de esta plaza vieja con fuente más vieja aún y con trenza joven. Tarde de verano. Otra.
Areté transmite calma entre sorbo y sorbo. Y hacía falta calma este verano que ha sucedido a los años de aquel otoño, negro a veces, cuajado de medias realidades. Escucha y habla sin variar su porte de reina. Ella dice que es aburrida, pero puede que no tanto. No, no lo es.
miércoles, 21 de julio de 2010
Marola
Baja deprisa Marola la cuesta. Es mediodía y va cargada, las manos ocupadas y la cabeza puesta en la tarde de trabajo adicional. Ya veremos de dónde saca el tiempo para todo.
Pasa frente a mí, pero no me ve. Mejor. Sólo le faltaba eso este día que no ha sido tan bueno. Ni tan malo. Como todos, como la mayoría al menos.
La veo con su paso vivo y sonrío.
Hace sol, pero no calienta bastante. Aún no es tiempo de terraza y la miro a través del cristal.
Hace años, cuando aún no era Otoño, Marola caminaba deprisa siempre y se detenía, hablaba, casi echaba a correr y volvía a detenerse otra vez para apresurar de nuevo el paso hasta que llegaba.
Sonrío de nuevo y la recuerdo con sus faldas largas y sus medias de colores, con su mirada nerviosa y con el pelo rebelde. A veces dibujaba y escribía.
La veía siempre y me moría de envidia de aquel sujeto burlón y perverso. Marola me hablaba a veces y me decía que le amaba. Yo me reía por dentro y por fuera. Imposible.
No quería decirle que amaba una sombra, que era sólo humo.
Un día Marola creció y dejó de hablarme a veces. Su mirada nerviosa fue volviéndose dura. Cambió sus faldas largas y sus medias de colores por chaquetas de corte ejecutivo. Ya no dibujaba ni escribía, pero seguía caminando deprisa.
Y una tarde me habló de nuevo. Ya no le amaba.
Se ha perdido de vista con su paso ligero, su cartera y su trabajo.
Aquel sujeto burlón y perverso, sombra y humo, ya no está.
Manuel V. Segarra Marzo 2010
Pasa frente a mí, pero no me ve. Mejor. Sólo le faltaba eso este día que no ha sido tan bueno. Ni tan malo. Como todos, como la mayoría al menos.
La veo con su paso vivo y sonrío.
Hace sol, pero no calienta bastante. Aún no es tiempo de terraza y la miro a través del cristal.
Hace años, cuando aún no era Otoño, Marola caminaba deprisa siempre y se detenía, hablaba, casi echaba a correr y volvía a detenerse otra vez para apresurar de nuevo el paso hasta que llegaba.
Sonrío de nuevo y la recuerdo con sus faldas largas y sus medias de colores, con su mirada nerviosa y con el pelo rebelde. A veces dibujaba y escribía.
La veía siempre y me moría de envidia de aquel sujeto burlón y perverso. Marola me hablaba a veces y me decía que le amaba. Yo me reía por dentro y por fuera. Imposible.
No quería decirle que amaba una sombra, que era sólo humo.
Un día Marola creció y dejó de hablarme a veces. Su mirada nerviosa fue volviéndose dura. Cambió sus faldas largas y sus medias de colores por chaquetas de corte ejecutivo. Ya no dibujaba ni escribía, pero seguía caminando deprisa.
Y una tarde me habló de nuevo. Ya no le amaba.
Se ha perdido de vista con su paso ligero, su cartera y su trabajo.
Aquel sujeto burlón y perverso, sombra y humo, ya no está.
Manuel V. Segarra Marzo 2010
viernes, 12 de febrero de 2010
No es lo mismo

A ratos sale el Sol en la plaza de los aligustres y los ilumina de amarillo otoñal aunque es invierno en decadencia. Pero sólo a ratos. El día es gris y está cargado de tópicos, lo mismo que la plaza.
Antes era más de pueblo, más sencilla y entrañable. Ahora, cosas del paso del tiempo y de la nueva imagen, se ha vuelto más dura y más fría. Hay quien dice que está mejor así. Cuestión de gustos. Quizá haya alguien que aún recuerde la calidez de no hace tanto.
Regreso a la plaza de los aligustres como aquella primera vez, pero no es lo mismo. Casi no nos reconocemos. No es lo mismo, no.
domingo, 17 de enero de 2010
Caribdis
Hoy el mar estaba gris, furioso a causa del viento; un viento que soplaba con voces de amenaza, que inclinaba las palmeras escasas del paseo y que arrastraba hojas, tierra, desperdicios.Las puertas del Purgatorio estaban abiertas de par en par y las voces de las almas escapaban a lomos del ventarrón y se mezclaban con el batir salvaje de las olas grises contra el muro del paseo y las rocas de los espigones. Olas que vomitaban la espuma de su rabia haciéndola estrellarse contra los montones de piedra, rompiéndola en gotas blancas que luego, deslizándose rápidas por la superficie rugosa de la roca, retornaban a la furia inicial.A veces el Sol aparecía entre las nubes grises, tan grises como el agua, y teñía el mar de un tono rojizo. Sólo un instante. Luego el cielo se cerraba de nuevo y el mar se tornaba otra vez gris y terrible.No sé por qué, pero me sentí poseído por una agitación extraña. Corrí hasta el extremo de uno de los espigones rocosos ignorando las salpicaduras continuas que envolvían la estrecha lengua de tierra y piedra. Y allí, en el extremo, me quedé absorto, llorando una mezcla dolorosa de sal y arena.
sábado, 9 de enero de 2010
Eea

Risas. Risas de noche. Risas apagadas al fondo de la calle. Risas de mujer joven al fondo de la única calle de Eea.
Ya no estoy en Eea. He vuelto al mar y al continente, a la búsqueda permanente de Ítaca, al reencuentro imposible con la imposible Penélope.
Por un momento pensé en quedarme en Eea y olvidarme de Penélope.
En Eea estaba Circe.
Eea y Circe. No es posible concebir una sin la otra. Eea, la isla donde un año es un día. Circe, la maga que convierte a los hombres en cerdos. Circe reina de Eea y un día que es un año.
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