sábado, 19 de enero de 2013
ÓPERA EN JUEVES
sábado, 24 de diciembre de 2011
LA REINA IMPOSIBLE
Si todo va bien, y es de esperar que así sea, el volumen verá la luz a principios de la próxima Primavera.
Y ahora, después de algún tiempo sin publicar nada, en breve volverán las entradas a esta página.
viernes, 21 de octubre de 2011
AVISO PARA NAVEGANTES
incompleta,doy por cerrada la publicación de esta historia
en el blog.
La novela completa se publicará en breve en papel.
Muchas gracias a quienes la habéis seguido.
lunes, 25 de octubre de 2010
El amigo Babas
Decía que no sabía por qué me habían entrado las ganas, pero no es cierto del todo. Es que esta tarde me he encontrado con alguien cuya sola presencia me ha impulsado a teclear como un loco. No diré su nombre, pero sí que es un buen tipo, al menos a mí me lo parece y, aunque le conozco alguna travesura, pocas, no me ha dado motivos para pensar lo contrario.
Este hombre tiene pareja, parece ser que bastante estable, desde hace ya tiempo. Al menos yo siempre lo he visto con la misma mujer. Y también tiene una rémora que le toca aguantar en aras a la concordia sentimental a pesar de que molesta más que un grano en la goma de los calzoncillos.
viernes, 23 de julio de 2010
Matías, mi padre

A veces pienso mucho en mi padre que murió hace ya bastantes años.
Pienso en él aunque no quiero hacerlo porque cada vez que lo hago se me anuda la garganta. Como ahora.
Pienso en mi padre y me acuerdo de él, ya mayor pero no tanto, sentado en el sillón, leyendo y preguntándome.
A mí me costaba contarle cosas, claro. Era mi padre y ejercía de tal. No era un padre de esos modernos de ahora, tan superguays de la muerte que, por encima de todo pretenden ser amiguetes de los hijos y que, en mi opinión… Dejémoslo estar.
Menos mal que no era así.
El mío era un padre conservador, de los de antes y con las ideas muy claras al respecto.
Tenía su punto severo, pero nunca, en los cuarenta años que lo tuve, me puso la mano encima. Ni el más miserable cachete. Y eso que, en más de una y más de dos ocasiones -y bastantes más-, las cosas como son, le di motivos sobrados para que me plantase un par de soplamocos bien dados. Es que yo era un hijo más bien puñetero y tenía una habilidad especial para sacarlo de quicio. Pero, así y todo, como máximo una bronca.
martes, 18 de mayo de 2010
Se ha muerto
Mi primo Manolo se ha muerto. Ayer.
Se murió de una enfermedad mala. Aunque todas lo son cuando empujan de esa manera.
Hacía mucho que no lo veía y no sé por qué me ha jodido tanto que se haya muerto. Porque me ha jodido mucho. Pero mucho.
Era familia, claro, y por eso tendría que haberme jodido, pero creo que es otra cosa. Algo que no termino de definir.
Era mayor que yo y, por eso, tampoco fue mi compañero de juegos como su hermano Pascual. Éramos muchos primos y nosotros, Pascual y yo, estábamos en esa franja tontorrona en la que no se es el mayor ni el más pequeño.
Me acuerdo de Manolo, hace décadas de esto, en el chalet, vestido de fiesta. Seguramente no pasaría entonces de ser poco más que un adolescente, pero me viene a la cabeza que yo pensaba que era mayor. Mayor con mayúsculas. Y eso que tampoco él era el mayor de sus hermanos.
Lo que sí sé es que siempre lo he tenido por el más franco, el más directo, el más vivo. Posiblemente haya sido de todos el más maltratado por la vida, pero creo que era también el más optimista. Con poco más de treinta años, pasaba a ver a mis padres y se reía a veces de su propia mala suerte. Seguramente, como todo el mundo, no fuese el mejor en nada y estaría cargado con dos espuertas de defectos, pero la imagen que tengo de él es la de alguien que despertaba simpatía, de alguien vital a pesar de los reveses.
Perdona, Manolo, estas líneas. Pocas y apresuradas, es verdad. Ni siquiera sé por qué las he escrito, pero es que me ha jodido tu muerte.
¡Joder, Manolo! No tenías que haberte muerto aún.
Manuel V. Segarra Mayo de 2010
lunes, 12 de abril de 2010
Amanece
Amanece de cielo gris acero y hay gemidos de ansia prolongada.
Sin control, sale la voz amarga desde lo más profundo, acabado el placer salobre de la noche en vela.
Venía el galope sobre el torrente obsceno que emerge desde
Amanece con el silencio fatigado de los años gastados, con las uñas engarzadas en piel, con las lágrimas espesas ya resecas en el último pliegue.
Vida eterna de un instante, carne derretida y vuelta a empezar.
Como siempre, nadie vence. O tal vez si.
Amanece.
Manuel V. Segarra Diciembre 2009