lunes, 8 de julio de 2013

PERDÓN




         Me llamaron la atención desde el mismo momento en el que entraron. Él no parecía tener demasiadas ganas de estar allí, pero ella insistió y terminaron sentándose en el tercer banco.
         Tuve que fijarme en ellos a la fuerza. En primer lugar, a esa hora no había nunca más de una docena de fieles, todos habituales, repartidos por la iglesia mientras que ellos venían por primera vez. En segundo lugar, los gestos de fastidiada resignación del hombre y los de reproche de la mujer eran abundantes y evidentes.
         Había otras dos razones para fijarse, pero, dada mi condición de sacerdote, no sé si es conveniente manifestarlas. Aunque, a la vista de mi situación actual, creo que no tiene tanta importancia.
         Las razones eran, efectivamente, dos tetas del tamaño de sendos melones que emergían de la recién llegada.
         Que sí, que uno es cura y ha hecho voto de castidad, es verdad, pero eso no implica estar ciego.

domingo, 19 de mayo de 2013

Días de salsa china



Hospital
Cardo llevaba toda la mañana tosiendo. Tosía feo y ronco y se llevaba la mano al pecho. A veces bebía un poco de agua para ver si se le pasaba, pero no. Sus compañeros miraban y no decían nada, pero resultaba molesto. Es que no paraba de toser.
Salió a la calle. Nada más llegar a la esquina le volvió la tos. Más fuerte que antes. Se encogió de dolor. Era enero.
Cardo volvió casi sin fuerzas. Estaba jodido.
Rosario estaba en la mesa. En realidad siempre estaba allí. Parecía que viviera allí. Se alarmó al ver la cara de Cardo.
-¿Qué te pasa?
-Llama a Urgencias –respondió Cardo-. Me estoy ahogando.
Rosario se alarmó aún más.
-¿Qué te pasa? –preguntó de nuevo.
-Llama a Urgencias. Me ahogo.

Llegó Antonio con una silla e hizo que Cardo se sentase. Rosario se hacía un lío con el teléfono. Al fin consiguió hablar.
-Tengo a un compañero que está muy mal –decía-. Se ahoga.

domingo, 31 de marzo de 2013

LA REINA IMPOSIBLE

Audiovisual de la novela "La reina imposible". Realizado por Jose A. Martínez Larrosa,

sábado, 9 de febrero de 2013

TETA Y MANDARINAS




            Totalmente como pez fuera del agua. Totalmente. Con una incomodidad encima que resultaba más que evidente. ¿Qué coño estaba haciendo yo en ese sitio? ¿A qué había ido? Incomodidad, mucha incomodidad.
            La sensación no dejaba de tener su lógica. A mí no se me había perdido nada en aquel gimnasio.
            Gimnasio tiene algo que ver con desnudez. Creo que los griegos llamaban “gymnetes” a los que no tenían armadura o algo así. Vamos que era casi como si fuesen en pelotas a las batallas. Al parecer también llamaban así a una tribu de Iberia cuya característica principal era ir en pelota picada. Sana costumbre en verano, cierto, pero no tanto a partir de septiembre que empieza a rascar lo suyo. Y en el Valle del Ebro, ni te cuento.

viernes, 1 de febrero de 2013

LA IMAGEN DE PIEDRA



Enfado

         Teneladin pasaba mucho rato en el cobertizo. ¿Es que no tenía nada que hacer? Decía que le gustaba ver al escultor dando forma a las piedras, pero Herein sospechaba  que lo que quería era llamar la atención. Y lo cierto era que lo conseguía.
         El griego parecía saber exactamente donde tenía que golpear para que la piedra se rompiese como él quería.
         Antes había hecho una figurita de arcilla, un modelo de lo que sería la escultura. Herein se burlaba.
         -Esta figurita es tu gran obra? Pero si es más pequeña que Tesa.
         -Esto es solo un modelo –decía el escultor-. ¿Quién es Tesa?
         -Era mi muñeca.
         Volvían los recuerdos. Las piernas forradas de hierro, la sangre en el suelo. Prefería no revivir aquello. Mejor chinchar al griego.
         -¿Qué tal está Neitin?
         Agilas sonrió a medias y, mientras miraba con ojo crítico el bloque de piedra, preguntó a su vez:
         -¿Es verdad que vas a prometerte con Gudur de los Lobos?
         -¿Quién te ha dicho eso?
         -Es un joven fuerte –siguió el griego sin dejar de sonreír-. Puede que sea un buen esposo.

sábado, 19 de enero de 2013

ÓPERA EN JUEVES




         La zorra, zorra porque es muy lista, que no por otra cosa,  ha olido macho nuevo y se marcha a la ópera. Hay ópera en la Scala aunque puede que no sea en Milán. Puede que mucho más cerca. Quizá tampoco haya ópera, pero hay macho nuevo y papeles encima de la mesa alta. Es que es jueves.
         La zorra, solo porque es muy lista,  va a la ópera en jueves. La flauta mágica. Va a esa Scala que está tan cerca. Va en carroza. Se hace llevar en carroza. Dicen que el cochero Babas no quería ir, pero le tocó aguantarse. Cosas de la servidumbre. Que se joda.
         Al otro extremo del mundo, Puck había dejado de follarse a la rana y salía a que le diese el aire. Pensaba en la ópera y en los conciertos de jazz.
         Puck bebía cerveza sin alcohol, sólo para mear más y mejor, y miraba por la ventana. Hace tiempo. Hace mal tiempo y aún lo hará peor. Es que es jueves y hace invierno.
         La zorra, solo porque es muy lista, que no por nada más, escucha. Puede que se emocione, pero solo un poco. Ya no se emociona por casi nada. Pero escucha y evita mirar la cara de perro que se le ha puesto al cochero Babas. Hace tiempo puso también cara de perro. Hacía verano entonces. Ponía gasolina y cara de perro.
         Muy lejos, muy lejos y más lejos aún, Puck bebe mirando al mal tiempo. Bebe cerveza sin alcohol y se afila las orejas. Piensa en volar hacia esa Scala que está ahí al lado.
         Pronto será Navidad. Piensa en la ópera y en el libro de Stendhal.

Manuel V. Segarra. Agosto 2010.

martes, 18 de diciembre de 2012

Presentación



El 9 de noviembre, Ana Vanesa Cremades presentó en Aspe mi novela "La reina imposible". Esto fue lo que dijo. Pocas veces han hablado mejor de mí. Gracias.

INTERVENCIÓN EN LA PRESENTACIÓN DE
LA REINA IMPOSIBLE
DE MANUEL SEGARRA

         Cierta vez, una de mis más queridas amigas fijó sus ojos en mí, me escrutó con cariño y declaró: “¿Sabes, Ana? Eres un personaje de Jane Austen. Tu apariencia, tu manera de ser… pareces sacada de una de sus novelas”
         El cumplido me sorprendió y halagó al mismo tiempo: la literatura es mi leitmotiv desde niña y Jane Austen la autora que más me conmueve, pero no me creía digna de un piropo tan especial. El tiempo le ha dado la razón en muchas cosas, por algo mi amiga es muy sabia, y aquella definición de mí misma me ha acompañado desde entonces como un dulce recordatorio de en quién me han convertido los libros y la educación que recibí de mis padres.
         Y, si os cuento todo esto, no es balde, sino porque, siguiendo los pasos de mi sensitiva amiga, debo desvelaros un secreto. Manuel, Manolo como amistosamente lo llamamos sus conocidos, también es un personaje de libro. Manolo se ha escapado de una obra de teatro de Lope de Vega y tanta tinta corre por sus venas que, a poco que trates con él, te das cuenta de que es escritor.