Preparando mi próximo trabajo.
viernes, 4 de octubre de 2013
lunes, 8 de julio de 2013
PERDÓN
Me llamaron la atención desde el mismo momento en el que entraron. Él no parecía tener demasiadas ganas de estar allí, pero ella insistió y terminaron sentándose en el tercer banco.
Tuve que fijarme en ellos a la fuerza. En primer lugar, a esa hora no había nunca más de una docena de fieles, todos habituales, repartidos por la iglesia mientras que ellos venían por primera vez. En segundo lugar, los gestos de fastidiada resignación del hombre y los de reproche de la mujer eran abundantes y evidentes.
Había otras dos razones para fijarse, pero, dada mi condición de sacerdote, no sé si es conveniente manifestarlas. Aunque, a la vista de mi situación actual, creo que no tiene tanta importancia.
Las razones eran, efectivamente, dos tetas del tamaño de sendos melones que emergían de la recién llegada.
Que sí, que uno es cura y ha hecho voto de castidad, es verdad, pero eso no implica estar ciego.
domingo, 19 de mayo de 2013
Días de salsa china
Hospital
Cardo llevaba toda la mañana tosiendo. Tosía feo y
ronco y se llevaba la mano al pecho. A veces bebía un poco de agua para ver si
se le pasaba, pero no. Sus compañeros miraban y no decían nada, pero resultaba
molesto. Es que no paraba de toser.
Salió a la calle. Nada más llegar a la esquina le
volvió la tos. Más fuerte que antes. Se encogió de dolor. Era enero.
Cardo volvió casi sin fuerzas. Estaba jodido.
Rosario estaba en la mesa. En realidad siempre estaba
allí. Parecía que viviera allí. Se alarmó al ver la cara de Cardo.
-¿Qué te pasa?
-Llama a Urgencias –respondió Cardo-. Me estoy
ahogando.
Rosario se alarmó aún más.
-¿Qué te pasa? –preguntó de nuevo.
-Llama a Urgencias. Me ahogo.
Llegó Antonio con una silla e hizo que Cardo se
sentase. Rosario se hacía un lío con el teléfono. Al fin consiguió hablar.
-Tengo a un compañero que está muy mal –decía-. Se
ahoga.
domingo, 31 de marzo de 2013
LA REINA IMPOSIBLE
Audiovisual de la novela "La reina imposible". Realizado por Jose A. Martínez Larrosa,
sábado, 9 de febrero de 2013
TETA Y MANDARINAS
Totalmente como pez fuera del agua. Totalmente. Con una
incomodidad encima que resultaba más que evidente. ¿Qué coño estaba haciendo yo
en ese sitio? ¿A qué había ido? Incomodidad, mucha incomodidad.
La sensación no dejaba de tener su lógica. A mí no se me
había perdido nada en aquel gimnasio.
Gimnasio tiene algo que ver con desnudez. Creo que los
griegos llamaban “gymnetes” a los que no tenían armadura o algo así. Vamos que
era casi como si fuesen en pelotas a las batallas. Al parecer también llamaban
así a una tribu de Iberia cuya característica principal era ir en pelota
picada. Sana costumbre en verano, cierto, pero no tanto a partir de septiembre
que empieza a rascar lo suyo. Y en el Valle del Ebro, ni te cuento.
viernes, 1 de febrero de 2013
LA IMAGEN DE PIEDRA
Enfado
Teneladin pasaba mucho rato en el
cobertizo. ¿Es que no tenía nada que hacer? Decía que le gustaba ver al
escultor dando forma a las piedras, pero Herein sospechaba que lo que quería era llamar la atención. Y
lo cierto era que lo conseguía.
El griego parecía saber exactamente
donde tenía que golpear para que la piedra se rompiese como él quería.
Antes había hecho una figurita de
arcilla, un modelo de lo que sería la escultura. Herein se burlaba.
-Esta figurita es tu gran obra? Pero si
es más pequeña que Tesa.
-Esto es solo un modelo –decía el
escultor-. ¿Quién es Tesa?
-Era mi muñeca.
Volvían los recuerdos. Las piernas
forradas de hierro, la sangre en el suelo. Prefería no revivir aquello. Mejor
chinchar al griego.
-¿Qué tal está Neitin?
Agilas sonrió a medias y, mientras
miraba con ojo crítico el bloque de piedra, preguntó a su vez:
-¿Es verdad que vas a prometerte con
Gudur de los Lobos?
-¿Quién te ha dicho eso?
-Es un joven fuerte –siguió el griego
sin dejar de sonreír-. Puede que sea un buen esposo.
sábado, 19 de enero de 2013
ÓPERA EN JUEVES
La zorra, zorra porque es muy lista,
que no por otra cosa, ha olido macho
nuevo y se marcha a la ópera. Hay ópera en la Scala aunque puede que no sea en
Milán. Puede que mucho más cerca. Quizá tampoco haya ópera, pero hay macho
nuevo y papeles encima de la mesa alta. Es que es jueves.
La zorra, solo porque es muy
lista, va a la ópera en jueves. La
flauta mágica. Va a esa Scala que está tan cerca. Va en carroza. Se hace llevar
en carroza. Dicen que el cochero Babas no quería ir, pero le tocó aguantarse.
Cosas de la servidumbre. Que se joda.
Al otro extremo del mundo, Puck había
dejado de follarse a la rana y salía a que le diese el aire. Pensaba en la
ópera y en los conciertos de jazz.
Puck bebía cerveza sin alcohol, sólo
para mear más y mejor, y miraba por la ventana. Hace tiempo. Hace mal tiempo y
aún lo hará peor. Es que es jueves y hace invierno.
La zorra, solo porque es muy lista, que
no por nada más, escucha. Puede que se emocione, pero solo un poco. Ya no se
emociona por casi nada. Pero escucha y evita mirar la cara de perro que se le
ha puesto al cochero Babas. Hace tiempo puso también cara de perro. Hacía
verano entonces. Ponía gasolina y cara de perro.
Muy lejos, muy lejos y más lejos aún,
Puck bebe mirando al mal tiempo. Bebe cerveza sin alcohol y se afila las
orejas. Piensa en volar hacia esa Scala que está ahí al lado.
Pronto será Navidad. Piensa en la ópera
y en el libro de Stendhal.
Manuel
V. Segarra. Agosto 2010.
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