viernes, 4 de octubre de 2013

LA MASCOTA DE LA LEGIÓN



Un fragmento.

         Aunque no soy el más objetivo para emitir juicios sobre mí, no me tengo por mala persona. Tampoco soy un bendito, vaya que no, pero no creo ser demasiado malo. Yo diría que estoy en la media, aunque mi amigo Bosco me tiene calificado como una especie de barrabás de medio pelo. Cierto es que he hecho alguna barrabasada, pero no me parece que sea para tanto.
         A decir verdad, no sé porqué cuento esto. Al fin y al cabo no iba a hablar de mí. Aunque es de mí precisamente de quien más cosas puedo contar, también tengo alguna cosilla que callar. Mira tú que al final va a ser verdad lo que piensa Bosco.
         Pero vamos a lo que vamos. De quien iba a hablar es precisamente de Bosco.
         Últimamente está un poco preocupado. Le salen, lo mismo que a mí, granos en la nariz de vez en cuando. Yo le digo que no se preocupe tanto porque es normal. Los granos salen donde encuentran espacio. Y dado que su apéndice nasal se acerca peligrosamente al de Cyrano, la cosa está clara. ¿Dónde si no iban a salirle los granos?
         De todos modos, no son las pequeñas excrecencias cutáneas su mayor fuente de desasosiego, no. Son otras cosas que también salen relativamente cerca de la nariz, aunque sea solo en sentido figurado. Digamos que, partiendo del naso, suelen salir a un palmo hacia atrás y hacia arriba.

¿Amor? ¡Los cojones, amor!

Preparando mi próximo trabajo.

lunes, 8 de julio de 2013

PERDÓN




         Me llamaron la atención desde el mismo momento en el que entraron. Él no parecía tener demasiadas ganas de estar allí, pero ella insistió y terminaron sentándose en el tercer banco.
         Tuve que fijarme en ellos a la fuerza. En primer lugar, a esa hora no había nunca más de una docena de fieles, todos habituales, repartidos por la iglesia mientras que ellos venían por primera vez. En segundo lugar, los gestos de fastidiada resignación del hombre y los de reproche de la mujer eran abundantes y evidentes.
         Había otras dos razones para fijarse, pero, dada mi condición de sacerdote, no sé si es conveniente manifestarlas. Aunque, a la vista de mi situación actual, creo que no tiene tanta importancia.
         Las razones eran, efectivamente, dos tetas del tamaño de sendos melones que emergían de la recién llegada.
         Que sí, que uno es cura y ha hecho voto de castidad, es verdad, pero eso no implica estar ciego.

domingo, 19 de mayo de 2013

Días de salsa china



Hospital
Cardo llevaba toda la mañana tosiendo. Tosía feo y ronco y se llevaba la mano al pecho. A veces bebía un poco de agua para ver si se le pasaba, pero no. Sus compañeros miraban y no decían nada, pero resultaba molesto. Es que no paraba de toser.
Salió a la calle. Nada más llegar a la esquina le volvió la tos. Más fuerte que antes. Se encogió de dolor. Era enero.
Cardo volvió casi sin fuerzas. Estaba jodido.
Rosario estaba en la mesa. En realidad siempre estaba allí. Parecía que viviera allí. Se alarmó al ver la cara de Cardo.
-¿Qué te pasa?
-Llama a Urgencias –respondió Cardo-. Me estoy ahogando.
Rosario se alarmó aún más.
-¿Qué te pasa? –preguntó de nuevo.
-Llama a Urgencias. Me ahogo.

Llegó Antonio con una silla e hizo que Cardo se sentase. Rosario se hacía un lío con el teléfono. Al fin consiguió hablar.
-Tengo a un compañero que está muy mal –decía-. Se ahoga.

domingo, 31 de marzo de 2013

LA REINA IMPOSIBLE

Audiovisual de la novela "La reina imposible". Realizado por Jose A. Martínez Larrosa,

sábado, 9 de febrero de 2013

TETA Y MANDARINAS




            Totalmente como pez fuera del agua. Totalmente. Con una incomodidad encima que resultaba más que evidente. ¿Qué coño estaba haciendo yo en ese sitio? ¿A qué había ido? Incomodidad, mucha incomodidad.
            La sensación no dejaba de tener su lógica. A mí no se me había perdido nada en aquel gimnasio.
            Gimnasio tiene algo que ver con desnudez. Creo que los griegos llamaban “gymnetes” a los que no tenían armadura o algo así. Vamos que era casi como si fuesen en pelotas a las batallas. Al parecer también llamaban así a una tribu de Iberia cuya característica principal era ir en pelota picada. Sana costumbre en verano, cierto, pero no tanto a partir de septiembre que empieza a rascar lo suyo. Y en el Valle del Ebro, ni te cuento.

viernes, 1 de febrero de 2013

LA IMAGEN DE PIEDRA



Enfado

         Teneladin pasaba mucho rato en el cobertizo. ¿Es que no tenía nada que hacer? Decía que le gustaba ver al escultor dando forma a las piedras, pero Herein sospechaba  que lo que quería era llamar la atención. Y lo cierto era que lo conseguía.
         El griego parecía saber exactamente donde tenía que golpear para que la piedra se rompiese como él quería.
         Antes había hecho una figurita de arcilla, un modelo de lo que sería la escultura. Herein se burlaba.
         -Esta figurita es tu gran obra? Pero si es más pequeña que Tesa.
         -Esto es solo un modelo –decía el escultor-. ¿Quién es Tesa?
         -Era mi muñeca.
         Volvían los recuerdos. Las piernas forradas de hierro, la sangre en el suelo. Prefería no revivir aquello. Mejor chinchar al griego.
         -¿Qué tal está Neitin?
         Agilas sonrió a medias y, mientras miraba con ojo crítico el bloque de piedra, preguntó a su vez:
         -¿Es verdad que vas a prometerte con Gudur de los Lobos?
         -¿Quién te ha dicho eso?
         -Es un joven fuerte –siguió el griego sin dejar de sonreír-. Puede que sea un buen esposo.