Un fragmento.
Aunque no soy el más objetivo para
emitir juicios sobre mí, no me tengo por mala persona. Tampoco soy un bendito,
vaya que no, pero no creo ser demasiado malo. Yo diría que estoy en la media,
aunque mi amigo Bosco me tiene calificado como una especie de barrabás de medio
pelo. Cierto es que he hecho alguna barrabasada, pero no me parece que sea para
tanto.
A decir verdad, no sé porqué cuento
esto. Al fin y al cabo no iba a hablar de mí. Aunque es de mí precisamente de
quien más cosas puedo contar, también tengo alguna cosilla que callar. Mira tú
que al final va a ser verdad lo que piensa Bosco.
Pero vamos a lo que vamos. De quien iba
a hablar es precisamente de Bosco.
Últimamente está un poco preocupado. Le
salen, lo mismo que a mí, granos en la nariz de vez en cuando. Yo le digo que
no se preocupe tanto porque es normal. Los granos salen donde encuentran
espacio. Y dado que su apéndice nasal se acerca peligrosamente al de Cyrano, la
cosa está clara. ¿Dónde si no iban a salirle los granos?
De todos modos, no son las pequeñas
excrecencias cutáneas su mayor fuente de desasosiego, no. Son otras cosas que
también salen relativamente cerca de la nariz, aunque sea solo en sentido
figurado. Digamos que, partiendo del naso, suelen salir a un palmo hacia atrás
y hacia arriba.





