domingo, 31 de marzo de 2013
LA REINA IMPOSIBLE
Audiovisual de la novela "La reina imposible". Realizado por Jose A. Martínez Larrosa,
sábado, 9 de febrero de 2013
TETA Y MANDARINAS
Totalmente como pez fuera del agua. Totalmente. Con una
incomodidad encima que resultaba más que evidente. ¿Qué coño estaba haciendo yo
en ese sitio? ¿A qué había ido? Incomodidad, mucha incomodidad.
La sensación no dejaba de tener su lógica. A mí no se me
había perdido nada en aquel gimnasio.
Gimnasio tiene algo que ver con desnudez. Creo que los
griegos llamaban “gymnetes” a los que no tenían armadura o algo así. Vamos que
era casi como si fuesen en pelotas a las batallas. Al parecer también llamaban
así a una tribu de Iberia cuya característica principal era ir en pelota
picada. Sana costumbre en verano, cierto, pero no tanto a partir de septiembre
que empieza a rascar lo suyo. Y en el Valle del Ebro, ni te cuento.
viernes, 1 de febrero de 2013
LA IMAGEN DE PIEDRA
Enfado
Teneladin pasaba mucho rato en el
cobertizo. ¿Es que no tenía nada que hacer? Decía que le gustaba ver al
escultor dando forma a las piedras, pero Herein sospechaba que lo que quería era llamar la atención. Y
lo cierto era que lo conseguía.
El griego parecía saber exactamente
donde tenía que golpear para que la piedra se rompiese como él quería.
Antes había hecho una figurita de
arcilla, un modelo de lo que sería la escultura. Herein se burlaba.
-Esta figurita es tu gran obra? Pero si
es más pequeña que Tesa.
-Esto es solo un modelo –decía el
escultor-. ¿Quién es Tesa?
-Era mi muñeca.
Volvían los recuerdos. Las piernas
forradas de hierro, la sangre en el suelo. Prefería no revivir aquello. Mejor
chinchar al griego.
-¿Qué tal está Neitin?
Agilas sonrió a medias y, mientras
miraba con ojo crítico el bloque de piedra, preguntó a su vez:
-¿Es verdad que vas a prometerte con
Gudur de los Lobos?
-¿Quién te ha dicho eso?
-Es un joven fuerte –siguió el griego
sin dejar de sonreír-. Puede que sea un buen esposo.
sábado, 19 de enero de 2013
ÓPERA EN JUEVES
La zorra, zorra porque es muy lista,
que no por otra cosa, ha olido macho
nuevo y se marcha a la ópera. Hay ópera en la Scala aunque puede que no sea en
Milán. Puede que mucho más cerca. Quizá tampoco haya ópera, pero hay macho
nuevo y papeles encima de la mesa alta. Es que es jueves.
La zorra, solo porque es muy
lista, va a la ópera en jueves. La
flauta mágica. Va a esa Scala que está tan cerca. Va en carroza. Se hace llevar
en carroza. Dicen que el cochero Babas no quería ir, pero le tocó aguantarse.
Cosas de la servidumbre. Que se joda.
Al otro extremo del mundo, Puck había
dejado de follarse a la rana y salía a que le diese el aire. Pensaba en la
ópera y en los conciertos de jazz.
Puck bebía cerveza sin alcohol, sólo
para mear más y mejor, y miraba por la ventana. Hace tiempo. Hace mal tiempo y
aún lo hará peor. Es que es jueves y hace invierno.
La zorra, solo porque es muy lista, que
no por nada más, escucha. Puede que se emocione, pero solo un poco. Ya no se
emociona por casi nada. Pero escucha y evita mirar la cara de perro que se le
ha puesto al cochero Babas. Hace tiempo puso también cara de perro. Hacía
verano entonces. Ponía gasolina y cara de perro.
Muy lejos, muy lejos y más lejos aún,
Puck bebe mirando al mal tiempo. Bebe cerveza sin alcohol y se afila las
orejas. Piensa en volar hacia esa Scala que está ahí al lado.
Pronto será Navidad. Piensa en la ópera
y en el libro de Stendhal.
Manuel
V. Segarra. Agosto 2010.
martes, 18 de diciembre de 2012
Presentación
El 9 de noviembre, Ana Vanesa Cremades presentó en Aspe mi novela "La reina imposible". Esto fue lo que dijo. Pocas veces han hablado mejor de mí. Gracias.
INTERVENCIÓN
EN LA PRESENTACIÓN DE
LA
REINA IMPOSIBLE
DE
MANUEL SEGARRA
Cierta
vez, una de mis más queridas amigas fijó sus ojos en mí, me escrutó con cariño
y declaró: “¿Sabes, Ana? Eres un personaje de Jane Austen. Tu apariencia, tu manera
de ser… pareces sacada de una de sus novelas”
El
cumplido me sorprendió y halagó al mismo tiempo: la literatura es mi leitmotiv desde
niña y Jane Austen la autora que más me conmueve, pero no me creía digna de un
piropo tan especial. El tiempo le ha dado la razón en muchas cosas, por algo mi
amiga es muy sabia, y aquella definición de mí misma me ha acompañado desde entonces
como un dulce recordatorio de en quién me han convertido los libros y la educación
que recibí de mis padres.
Y,
si os cuento todo esto, no es balde, sino porque, siguiendo los pasos de mi sensitiva
amiga, debo desvelaros un secreto. Manuel, Manolo como amistosamente lo
llamamos sus conocidos, también es un personaje de libro. Manolo se ha escapado
de una obra de teatro de Lope de Vega y tanta tinta corre por sus venas que, a
poco que trates con él, te das cuenta de que es escritor.
miércoles, 17 de octubre de 2012
LA IMAGEN DE PIEDRA (VII)
Desafíos
A veces había revuelo. Sobre todo, al
inicio de la primavera. Los hombres de la torre del norte llegaban a uña de
caballo y la gente ya sabía de qué se trataba. Empezaban las carreras y los
gritos y no pasaba mucho tiempo antes de que las murallas se llenasen de
guerreros.
Más hombres armados salían de la ciudad
y formaban ahí delante, en la llanura. Eran muchos. Trescientos o
cuatrocientos. Quizá más.
A pesar de todas las recomendaciones en
contra, mucha gente subía a la muralla solo para ver.
Salía el régulo de la ciudad y se
colocaba al frente de los hombres de la llanura.
Se les oía llegar. Dejaban atrás el
bosque de palmas y se colocaban frente a los guerreros de la ciudad que
aguardaban. Unos y otros podían estar horas observándose, amagando hacia un
lado u otro, amenazándose.
El régulo sabía que la ciudad era
fuerte y conocía el oficio de la guerra. Prefería esperar. Los de enfrente se
movían hacia la izquierda y él mandaba allí a los jinetes de Parpax. Los otros
reforzaban el centro y el régulo reforzaba las alas.
La ciudad era fuerte. Posiblemente era
la más fuerte en mucho territorio a la redonda. Tenía murallas altas y gruesas
y muchos guerreros. Y cuando los otros se daban cuenta de esa fuerza terminaban
por desistir. Mandaban a alguien al centro de la llanura y hablaban con el
régulo. Luego se retiraban vigilados de cerca.
El mismo juego de fuerza se repetía de
tanto en tanto, sobre todo al inicio de la primavera. Desde el norte y desde el
oeste. Tierras duras y escasas en muchas cosas, mientras que en la costa tenían
grano, ganado, de todo. Pero también había guerreros y no era sencillo
apoderarse de eso.
-Si no es por sorpresa, es difícil
conquistar esta ciudad –decía Adelamos.
domingo, 14 de octubre de 2012
El griego
Pero que tonto era. ¿Cómo podía ser tan
tonto? ¿Cómo podía decir aquellas cosas? Es que era tonto de verdad. Iba a la
casa pequeña y hablaba con su padre. A veces le decía cosas y Herein se reía.
Llegó hacía ya algún tiempo y era
griego, decía. También decía que era escultor y que había estado en Atenas. Se
llamaba Agilas aunque algunos le conocían como Androkles.
Hizo amistad con el padre de Herein y
algunos días iba a la casa. A ella empezaron a gustarle las historias que
contaba de Atenas y de Esparta, y de otros sitios, aunque no supiese donde
estaban aquellos lugares. También hablaba de Mainake, de Gadir, de Arse, de
Mastia, de muchos sitios. Era divertido y le decía cosas. Qué tonto era.
En ocasiones se ponía un poco serio.
Sobre todo cuando hablaba de lo que estaba pasando en el sur.
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